El óxido nitroso para el tratamiento de la depresión

Revisado y aprobado por Clínica Synaptica
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La depresión es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, con unos costes estimados que superan los 600.000 millones de euros al año en Europa (1). En España, la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (SNS) no se renovó hasta 2021, tras una década sin actualizaciones. El plan más reciente, propuesto para 2025, ha sido objeto de importantes críticas, especialmente debido a la reducción del número de plazas de formación para profesionales de la salud mental, lo que ha incrementado inquietudes sobre la capacidad del sistema para satisfacer la creciente demanda.

En Clínica Synaptica creemos que existe una necesidad tanto de políticas públicas más sólidas como del desarrollo de tratamientos innovadores y basados en la evidencia. Muchos pacientes siguen experimentando respuestas inadecuadas a los antidepresivos convencionales, tiempos de espera excesivamente largos para recibir atención y un acceso limitado a intervenciones especializadas. Como resultado, una proporción considerable de personas con depresión sigue sin recibir el tratamiento adecuado, lo que pone de relieve una laguna urgente en la atención de salud mental actual.

En los últimos años han comenzado a surgir nuevos enfoques terapéuticos, en particular aquellos dirigidos al sistema glutamatérgico. Entre ellos se encuentran agentes como la ketamina y el óxido nitroso (N₂O), que actúan a través de mecanismos distintos de los antidepresivos tradicionales y han demostrado efectos de acción rápida en la investigación clínica. Hoy nos centraremos en el óxido nitroso y su papel potencial como tratamiento novedoso para la depresión.

¿Qué es el óxido nitroso (gas de la risa) y qué efectos tiene?

El óxido nitroso (N₂O), conocido comúnmente como “gas de la risa”, es un compuesto químico formado por nitrógeno y oxígeno. Fue sintetizado por primera vez en 1772 por el químico inglés Joseph Priestley. Poco después de su descubrimiento, los investigadores observaron sus potentes propiedades analgésicas y anestésicas, lo que sugirió su posible uso en cirugía. Sin embargo, pasaron varias décadas antes de que el óxido nitroso obtuviera una aceptación generalizada dentro de la comunidad médica. Por el contrario, su uso recreativo se popularizó mucho antes, especialmente entre las clases altas británicas a finales del siglo XVIII.

El óxido nitroso se administra por inhalación y se absorbe rápidamente a través de los pulmones al torrente sanguíneo. Desde allí, llega al cerebro y al sistema nervioso, donde ejerce sus efectos. Dado que el cuerpo humano no metaboliza el óxido nitroso, este se elimina sin cambios a través de la exhalación.

Los efectos del óxido nitroso son de corta duración, y suelen durar solo unos minutos. Los consumidores suelen experimentar una breve sensación de euforia, relajación y desinhibición, lo que explica su asociación con la risa. En algunos casos, pueden producirse cambios perceptivos leves o alucinaciones. Los efectos adversos pueden incluir náuseas, mareos y dolor de cabeza, especialmente en dosis más altas o con una exposición prolongada.

El óxido nitroso de grado médico se produce en entornos controlados, tanto de laboratorio como industriales. También se encuentra de forma natural en la atmósfera en pequeñas cantidades, donde desempeña un papel en el ciclo del nitrógeno de la tierra.

En la actualidad, el óxido nitroso sigue siendo ampliamente utilizado en la práctica clínica, especialmente en ámbitos como la atención de urgencias, la odontología, la obstetricia y la pediatría, donde su rápido inicio de acción y su corta duración lo hacen especialmente útil.

Evidencia de la última revisión sistemática

Un artículo reciente publicado en eBioMedicine (2025) analizó los datos de siete estudios en los que participaron 247 personas diagnosticadas con depresión, incluyendo trastorno depresivo mayor, depresión resistente al tratamiento y depresión bipolar. Los resultados sugieren que el óxido nitroso puede producir efectos antidepresivos rápidos, a menudo a las pocas horas de su administración, lo que contrasta notablemente con los antidepresivos tradicionales, que pueden tardar semanas en mostrar beneficios.

La mayoría de los estudios investigaron los efectos de una sola sesión de entre 20 y 60 minutos de duración. Los efectos de una dosis única parecían alcanzar su máximo entre 2 y 48 horas después de la sesión, y disminuían al cabo de una semana. Esto significa que el N₂O tuvo efectos antidepresivos notables durante dos días después de la sesión, y hasta una semana después; sin embargo, con una sola dosis, estos efectos parecían ser transitorios. Solo tres estudios utilizaron un protocolo de administración repetida, pero los resultados indican un efecto antidepresivo más sostenido con este protocolo.

Dos de los estudios analizaron dos dosis diferentes, y los resultados sugieren una posible respuesta dependiente de la dosis, ya que las dosis más altas mostraron una mayor reducción de la sintomatología depresiva. Sin embargo, las dosis más altas también se asociaron con un mayor porcentaje de efectos adversos, como náuseas y mareos. No se registraron efectos secundarios graves, y todos desaparecieron en menos de una hora. Esto indica que el óxido nitroso parece ser, en general, bien tolerado, y que la mayoría de los efectos secundarios son leves y de corta duración.

No obstante, los autores hacen hincapié en que la base de evidencia actual sigue siendo limitada, ya que consiste en su mayor parte en ensayos pequeños en fase inicial con diseños heterogéneos. Por lo tanto, se necesitan más estudios a gran escala para determinar las estrategias de dosificación óptimas, la seguridad a largo plazo y cómo este tratamiento podría integrarse en la práctica clínica habitual.

Mecanismos de acción del óxido nitroso en la depresión

Aunque aún no se conoce del todo el mecanismo exacto, se cree que el óxido nitroso (N₂O) ejerce sus efectos antidepresivos principalmente mediante el bloqueo de los receptores NMDA dentro del sistema glutamatérgico, de forma similar a la ketamina. Esta inhibición activa vías posteriores que potencian la plasticidad sináptica y aumentan factores como el BDNF, que suelen estar reducidos en la depresión.

Además, el N₂O modula los sistemas GABAérgico y opioide, lo que contribuye a sus rápidos efectos de mejora del estado de ánimo y ansiolíticos. Su acción general es, por lo tanto, multimodal, y se dirige a los circuitos neuronales implicados en la regulación del estado de ánimo de una forma que difiere de los antidepresivos tradicionales, lo que podría explicar su rápido inicio de acción.

Algunas consideraciones finales

El óxido nitroso representa un enfoque prometedor y de acción rápida para los pacientes con depresión, en particular aquellos que no han respondido a los tratamientos convencionales. Los primeros ensayos clínicos muestran resultados alentadores, y es necesario seguir investigando para determinar la dosificación óptima y la programación de las sesiones. El óxido nitroso puede ofrecer varias ventajas importantes con respecto a los tratamientos convencionales, ya que en principio no requeriría una dosificación diaria. Además, podría ofrecer ventajas frente a otros tratamientos psicodélicos debido a su corta duración, lo que haría el tratamiento más viable económicamente y más fácil de integrar en la vida cotidiana. Desde Clínica Synaptica queremos apoyar y fomentar las terapias innovadoras, siempre dentro del marco de la evidencia científica y un uso seguro y regulado. 

Referencias

  1.  European Union. Health at a Glance: Europe 2020 State of Health in the EU Cycle. OECD publishing; 2020.
  2. https://www.eleconomista.es/salud-bienestar/noticias/13296907/04/25/la-gran-olvidada-la-salud-mental-recibe-el-7-de-los-presupuestos.html 
  3. https://www.thelancet.com/journals/ebiom/article/PIIS2352-3964(25)00467-0/fulltext 

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